jueves, 11 de junio de 2015

Encadenado


Atrapado en lo que se supone es su hogar.
Incapaz de moverse con libertad.
Asqueado de continuar en ese lugar.
Pide a gritos tener una nueva oportunidad.

Quiere deambular sin ser cazado.
Anhela moverse sin sentirse atrapado.
Desea dejar de sentirse vigilado.
Aspira huir de donde está esclavizado.

Siente que llega a su límite.
Pretende alejarse de ese infierno.
Sabe que falta poco para que se debilite.
Ambiciona poder dejar de ser eterno.

Sin embargo sabe que no puede.
Vivirá sin ver su meta cumplida.
Piensa que su sueño no retrocede.
Y morirá sin conocer lo que es la vida.
La imagen no me pertenece

martes, 9 de junio de 2015

Seres de la Noche

Oculto en el refugio que le brinda la oscuridad de la noche, permanece vigilando atento las almas de simples mortales  que aún se pasean por las calles.

Mira con detenimiento a cada humano. Buscando y buscando hasta dar con el que durante esa noche, le brindará su sangre.

Porque solo cuando el manto de la oscuridad, arropa a la Tierra, es cuando ellos pueden salir a alimentarse.

Son seres de la noche. Que permanecen ocultos, vigilando y analizando en busca de alguien que sea dignó de darles el bello liquido carmesí por alimento.

Durante la noche, ellos son los jueces de lo malo y lo bueno. Porque así eligen a su víctima. Juzgándola de maldita y pecadora.

Asechan desde un rincón oscuro a aquel que consideran pecador. Y una vez que lo tienen en la mira cumplen su misión.

Están listos para atacar. Atacar hasta morir porque ellos no pueden ser juzgados, al ser simple seres que atacan de noche, cuando su único testigo es el astro que brilla en lo alto del firmamento.

Pero, la luna no habla. Por ello, es el mejor cómplice de los seres sobrenaturales que vagan en la oscuridad de la noche en busca de una presa que sea maldita igual que ellos.
El crédito de la imagen no me pertenece

miércoles, 11 de marzo de 2015

Error

Por primera vez me moví por impulso, creyendo que hacía lo correcto y, ¿qué sucedió? Cometí un error.

Cometí mi primer error en un siglo y me arrepiento de lo que hice, sin embargo ya es muy tarde para eso.

No hay marcha atrás, ni tampoco regreso para lo que sucedió. Todo término para ti.

Y... ¿quién fue el culpable?

Fácil, Yo.

Yo fui el culpable del borrarte de éste mundo plagado de asquerosos humanos, y sabes una cosa.

Me arrepiento.

Me arrepiento porque sé que te traje a un mundo peor. Ahora estás en un mundo plagado de vampiros que lo único que hacen es robar vida de los demás.

Pero aunque suene egoísta, no me arrepiento de traerte a mi retorcida vida. No. De lo que me arrepiento es de que por culpa de mi error perdí a la única persona que no me juzgo.

No obstante nadie cambiará mi error. Prueba de ello, me la demostraras tú por el resto de la eternidad.

jueves, 5 de junio de 2014

¿Monstruos o Vampiros?

«Monstruo»

Escuchar aquélla palabra salir de los labios de aquél horrible ser, lo único que logré hacer, fue correr  hasta alejarme de el.

Corrí y corrí, hasta que llegué al  lugar más aislado de los alrededores; el cual, da la casualidad que es en el que me siento protegida..., el bosque.

Allí quería esconderme, desaparecer o simplemente olvidar que fui llamada monstruo. Sin embargo a lo largo de mi existencia, he aprendido que no importa lo mucho que deseemos evadir nuestra verdadera la naturaleza, siempre habrá alguien que te la eche en cara.

En medio de la crisis existencial por la que estoy pasando, un bufido mezcla de frustración y enojo sale de mis labios, al llegar a la conclusión de que cada vez que pienso en eso, terminó peor de lo que empecé.

—Sabía que estarías aquí. —escuché que alguien mencionó a mi espalda en tono frío. Por suerte a esa voz la conozco a la perfección.

—Sí. —respondí distante a su afirmación, mientras volteaba a encontrarme con la mirada de quien me interrumpió.

Él me observó por unos segundos. Analizandome minuciosamente con sus fríos ojos color negro.

—No creí que las palabras de ese engendro, te pondrían en ese estado... —volvió a hablar, guardando silencio por un breve instante—, o es que acaso para ti, ¿somos monstruos?

Negué con la cabeza. Ya que sin importar de cuantas formas nos llamen los demás, tengo muy presente que nosotros no somos nada de eso.

—Entonces... ¿por qué te tomas muy en serio sus palabras? —inquirió, mientras cambiaba radicalmente el color de sus ojos.

—No lo sé —acepté con la mirada gacha—, pero aunque no tenga respuesta a tu interrogante, te puedo asegurar que tengo muy claro que somos vampiros.

—Así me gusta —informó orgulloso—. Ahora sal de esos arbustos, que tenemos que cazar al humano que se atrevió a faltarle el respeto a mí protegida. —ordenó en tono autoritario.

Obedecí a su petición, cambiando el color de mi mirada a rojo carmín. Para así poder ir a demostrarle a los humanos, porque nunca se deben de burlar de un vampiro...

Llamándolo monstruo.
El credito de la imagen, no me pertenece